Zaqueo, el recaudador de impuestos
19 Jesús llegó a Jericó y comenzó a atravesar la ciudad. 2 Resulta que había allí un hombre llamado Zaqueo, jefe de los recaudadores de impuestos, que era muy rico. 3 Estaba tratando de ver quién era Jesús, pero la multitud se lo impedía, pues era de baja estatura. 4 Por eso se adelantó corriendo y se subió a un árbol sicómoro para poder verlo, ya que Jesús iba a pasar por allí.
5 Llegando al lugar, Jesús miró hacia arriba y le dijo:
―Zaqueo, baja en seguida. Voy a quedarme hoy en tu casa.
6 Así que se apresuró a bajar y, muy contento, recibió a Jesús en su casa.
7 Al ver esto, todos empezaron a murmurar: «Ha ido a hospedarse con un pecador».
8 Pero Zaqueo dijo resueltamente:
―Mira, Señor: Ahora mismo voy a dar a los pobres la mitad de mis bienes y, si en algo he defraudado a alguien, le devolveré cuatro veces la cantidad que sea.
9 ―Hoy ha llegado la salvación a esta casa —le dijo Jesús—, ya que este también es hijo de Abraham. 10 Porque el Hijo del hombre vino a buscar y a salvar lo que se había perdido.
El pasaje anterior relata la historia de Zaqueo que era recaudador de impuestos. En el momento que conoció a Jesus se arrepintió de haber defraudado a mucha gente. También podemos ver cómo el retribuye a los que defraudó. Es un ejemplo del proceder de un alma arrepentida que ama a Dios.
Solo quisiera enfatizar en cómo la biblia habla sobre las ofensas y los agravios y la recomendaciones que esta ofrece.
En el caso de una deuda el pago de la misma es lo correcto. En el caso de Zaqueo su conversión fue tan sincera que quiso pagar hasta los intereses.
Y quiero hablar de situaciones que se puede enfrentar en la vida.
Tomemos por ejemplo casos de manutención. Una persona que sienta que no fue justo no recibir manutención mientras estaba creciendo lo más correcto es ir a un abogado y llegar a un acuerdo ya que sabemos que cada caso es diferente. En caso en donde no se quiera ir a la corte, se puede encontrar a mediadores para arreglar cualquier situación y llegar a una solución.
Yo por ejemplo tengo 3 hijos y no recibí ninguna manutención de parte del padre de ellos. No fue fácil todo lo contrario fue una época muy difícil pero sin embargo me traté de superar y trabajar para ellos. Y no me arrepiento ni un solo minuto al verlos que ellos también han puesto de su parte para superarse.
Los anteriores fueron casos en los que están envueltos de una manera más explícita situaciones que tienen que ver con dinero. Hay ofensas que no necesariamente están vinculadas con dinero. De igual manera ofensas y agravios que pudieran resolverse legalmente pero la biblia ofrece soluciones práctica para las mismas.
Mateo 6:14-15 NVI
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»Porque si perdonan a otros sus ofensas, también los perdonará a ustedes su Padre celestial. Pero si no perdonan a otros sus ofensas, tampoco su Padre perdonará a ustedes las suyas.
Hay situaciones y situaciones. En otras palabras hay un sinnúmero de problemas y situaciones a las que se enfrenta cada ser humano. La biblia nos enseña que también hay diferentes maneras en como podemos enfrentarlas.
1- Como nos dice la biblia perdonar.
Perdonar te baja el estrés. Perdonar no solamente hace libre al ofensor sino que ofrece un beneficio personal. El que perdona se libera el mismo de la cárcel del odio y resentimiento. El que perdona puede dejar atrás todo aquello que le dolió y empezar una vida nueva, libre de amarguras. El perdonar no necesariamente quiere decir que va a ser lo mismo. Aunque hay personas que escogen perdonar y seguir la amistad olvidando todo. Pero esto no es completamente esencial en el momento de perdonar. Igualmente puedes escoger poner límites y no reanudar ninguna conversación con esa persona.
2- Otra opción es no perdonar.
Hay estudios que demuestran que muchas de las enfermedades están asociadas con la falta de perdón. El no perdonar por otro lado te ata a todo eso negativo que precisamente quieres olvidar. Mientras que perdonar te libera, la falta de perdón te encarcela a vivir una vida de privaciones. No puedes vivir como quieres y no puedes avanzar en la vida ya que te sientes encarcelado.
He hablado de varias situaciones una en las que el factor dinero es la causa principal, otra situaciones en la que el perdón está asociado con la causa.
Todos nos hemos envuelto en situaciones en que tenemos que pedir perdón por haber ofendido a otras personas. En ocasiones hemos tenido que perdonar a personas que nos han agraviado a nosotros.
Pero como Dios le dijo al pueblo de Israel a través de moisés. He puesto ante ustedes el bien y el mal. La bendición o la maldición Ahora bien tú decides.
Escoge hacer el bien para que te vaya bien.
Muchas bendiciones!